Nuestro mundo andaba de culo y sin freno, y nuestro país abanderado por la corrupción de los políticos “entre el yo no fui” y el “no me había enterado de nada”, andaba con un gobierno en funciones, cayéndose a pedazos, mientras los demás jugaban al “tua culpa” con vistas a una inevitable cita electoral, y con la incertidumbre de unos resultados, donde el pueblo apostara por… seguramente más de lo mismo, ellos teniendo fútbol son felices, como borregos pastando, sin enterarse de que el pastor afila el cuchillo para la matanza.
Pero que se puede esperar de un planeta donde el humor negro es condenado de racista, y la libertad de expresión te condena con cualquier apología del cacharro mueso.
Pero que se puede esperar de un planeta donde el humor negro es condenado de racista, y la libertad de expresión te condena con cualquier apología del cacharro mueso.
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